Médico general no especializado que demuestra sólida formación en ciencias biomédicas y competencias clínicas. Basa su actuar en el razonamiento clínico, demostrando las capacidades necesarias para atender y resolver las patologías prevalentes y urgencias no derivables, aliviando el sufrimiento desde el inicio de la vida hasta el final.

Capaz de promover la salud, prevenir enfermedades y educar a la comunidad, aplica conceptos de administración y gestión para la resolución de problemas de salud de la población, desplegando creativamente sus habilidades y los recursos disponibles.

Actúa con espíritu de servicio y profesionalismo, demostrando un comportamiento humanizado basado en su autocuidado y en sólidos principios éticos de responsabilidad y de respeto a la vida, a la dignidad de la persona y a la comunidad, con fundamento en los valores de la cultura cristiano – occidental.

Demuestra habilidades sociales y comunicacionales, facilitando una integración adecuada y un trabajo eficaz y eficiente en los contextos clínico, académico, profesional y comunitario, cumpliendo con las normativas y legislación vigente.

Manifiesta espíritu reflexivo y autonomía en el aprendizaje activo, permitiéndole enfrentar un mundo globalizado y en permanente cambio, sin perder la propia identidad. Cultiva su vocación para perfeccionarse de acuerdo a sus intereses, los requerimientos de la Medicina y de la comunidad.

Capacitado para aportar al desarrollo del conocimiento en diferentes ámbitos de la Medicina utilizando herramientas de la investigación científica.