Marzo / 2019

Experiencia de la Dra. Adriazola como médico en África

Al egresar de medicina a cada nuevo médico se le presentan diversas opciones para poder ejercer o especializarse. Las más tradicionales son el general de zona y la especialización. No obstante hay otras opciones menos conocidas, pero de gran importancia.

Es por lo mismo que le pedimos a la Dra. Javiera Adriazola que nos contará su experiencia como médico en África. Aquí su relato:
Mi nombre es Javiera Adriazola Salazar, egresé de la carrera de Medicina en la Finis el año 2016, después de un año trabajando en el sistema público y privado en Santiago decidí postular a un proyecto llamado: “Ubuntú UFT”, este requería médicos voluntarios para trabajar en Zambia, África.
Posterior a las postulaciones, quede seleccionada junto a otros médicos, y de esta forma el 12 de febrero del 2018 partimos junto a otros 2 médicos - también egresados de la Finis (Ignacio y Verónica) - a Mongu. Este es un pueblo ubicado en la zona oeste de Zambia (zona centro sur de África), con una población cercana a los 180.000 habitantes.

Durante seis meses integré el equipo del hospital de referencia de la zona: “Lewanica General Hospital”, en el mismo estuve rotando en las áreas de medicina interna, ginecología y obstetricia, pediatría, unidad de cuidados intensivos y el servicio de urgencia. En estas áreas pude vivir en primera persona como se trabaja con pacientes con enfermedades que pueden terminar en el fallecimiento de las personas, como el VIH y sus complicaciones, tuberculosis, lepra, malaria, mordedura de serpientes, malnutrición; muchas de estas patologías y sus complicaciones poco frecuentes en Chile.
Todo lo anteriormente mencionado se desarolló en un contexto de escasos recursos; limitación en exámenes diagnósticos, tratamientos y cuidados básicos para el paciente (higene, alimentación rehabilitación, etc). Por lo señalado y por múltiples factores la esperanza de vida de la población son 50 años aproximadamente, de esta forma la muerte es habitual en el diario vivir de los centros de salud y culturalmente más aceptada.

Una de las tantas experiencias que marcó mi periodo de voluntariado fue participar en el operativo rural de Kneyema, en la localidad de Kaoma, perteneciente al distrito oeste Zambia. Durante una semana y con la ayuda de 6 camiones equipados con pabellón, farmacia, laboratorio, dental, oftalmología e imagenología (rayos y ecografías), se atendió a más de 1.880 personas, entre adultos y niños. Se realizaron más de 80 cirugías (generales y ginecológicas) gracias al apoyo de médicos, enfermeras, matronas, arsenaleras, fisioterapeutas, etc. Este operativo se realizó en un poblado con ciertas complicaciones, debido a que al ser un lugar rural, no estaban los suministros básicos (ausencia de agua, electricidad e incluso ausencia de baños); además en las cercanías del operativo existía la presencia de animales peligrosos como serpientes venenosas. Otro punto de complejidad fue la comunicación con los pacientes, debido a que un bajo porcentaje de la población de esa zona maneja el inglés como segundo idioma. No obstante a todo, sin lugar a duda me quedo con lo positivo que fue poder trabajar en equipo, diagnosticar y tratar enfermedades endémicas de la zona y darme cuenta que si uno tiene buena disposición y con un poco de recursos, se puede ayudar y hacer feliz a mucha gente.

Uno de los puntos destacables en mi experiencia, fue que en este tiempo tuve la oportunidad de conocer al personal de la salud que trabajan a diario para el bienestar de estos pacientes, donde a cualquier hora del día y frente a cualquier “urgencia vital” (accidente de tránsito masivo, cirugía de urgencia o nacimiento inesperado) está dispuesta ayudar y dar lo mejor de ellos, sin una compensación monetaria a cambio.
En otro momento, ideamos junto a Verónica e Ignacio una campaña para recaudar dinero en Chile, con el objetivo de entregar ropa y alimentos para 3 meses a unas 60 personas de Mongu. Concluímos esta iniciativa con una fiesta para estas familias, con actividades y música para niños y niñas. Además, colaboramos con ropa, regalos y atención médica al orfanato “Kids Alive”. Fue tan positiva esta experiencia tanto para nosotros como los beneficiados e incluso para la gente que aportó dinero, al ver las imágenes en redes sociales, que pudimos repetir esta iniciativa por segunda vez y ayudar a más familias necesitadas.

Mi experiencia en Mongu no solo me hizo crecer profesionalmente como médico, sino que me permitió también poder conocer directamente su forma de vivir, su idioma (existen 72 idiomas distintos en zambia, según la tribu), la comida típica , su fe por la religión católica, sus celebraciones, creencias y rituales. Pudiendo llegar a formar lazos de amistad importantes al conocer a un pueblo alegre, simple y humilde, donde el saludo mano a mano y la sonrisa no se le niega a nadie, donde los ancianos se respetan debido a que forman parte importante de la población ya que quedan a cargo de todos los niños de la familia mientras los padres trabajan, donde los niños corren y juegan en la tierra sin preocupación, cuidan al ganado o simplemente pasan el tiempo pescando. Un pueblo que va a su ritmo y siempre hay tiempo para poder compartir alguna que otra historia con quien se te cruce en el camino.

Sin duda esta experiencia fue y será una de las más significativas en mi vida, ya que pude cumplir un sueño personal, superado por la realidad con creces, y a la vez crecer en lo profesional. Más importante, es lo que crecí como ser humano, gracias a vivencias inimaginables junto a personas increíbles, con quienes conseguí sortear las barreras de la comunicación y conectar de igual forma.

Mi plan a futuro es motivar y trabajar para que más personas, tanto médicos como alumnos de la Finis, puedan vivir una experiencia similar a la mía. Por esta razón trabajo actualmente en un proyecto en conjunto con la UFT, en donde se enviaran alumnos de sexto de medicina a realizar su internado electivo en el Hospital Lewanica.
Para concluir quiero agradecer a la Escuela de Medicina por la oportunidad de poder compartir mi historia en medfinis y con la misma motivar a más gente para que haga voluntariados tanto en Chile como en el extranjero.

Saludos,
Javiera Adriazola Salazar”

De nuestra parte como Escuela, no podríamos estas más felices con la experiencia relatada y felicitamos a Javiera por su gran año.